Uno de los temas que me quedaron endientes y que es momento de definir es el oncólogo.
Les recuerdo lo que pasó. Cuando empezaron mis dudas sobre maternidad y tamoxifeno, lo primero que hice fue ir a verlo. No solo no me pudo atender ese día sino que tampoco podía atenderme en esa semana. Ante mi insistencia, su secretaria se ofreció a tomar mi número telefónico y pedirle al doctor que me llame. Nunca me quedé tranquila. Mientras hice todas las averiguaciones por mi cuenta, esperaba ansiosa un llamado que nunca llegó. Volvi a ir al consultorio y volvieron a negarme la posibilidad de verlo, aún frente a mi amenaza de no arrancar con el tratamiento hasta no hablar con él.
Nunca supe qué pasó. Si es que no me llamó o si es que su secretaria no le avisó. No sé, ni me interesa. Lo único que que si sé es que no está bien. Un paciente de cáncer debe poder acceder a su médico en todo momento, basicamente porque los pacientes de cáncer se mueren de un día para el otro.
La verdad es que yo estoy bien y me arreglo, pero si estuviera mal? Si me vuelve el cáncer y un día tengo una duda excistencial y quiero hablar con mi doctor? No me va a atender?
No es esa la relación que quiero. No es ese el acompañamiento que voy a necesitar. No sé si por mi personalidad, por la forma de relacionarme o porque tuve suerte con mis médicos, siempre fui tratada de manera preferencial. Siempre saben quién soy, qué tengo, todo sin necesidad de ver mis fichas. Y ojo, tengo muchos médicos y soy de las que acuden siempre a las revisaciones anuales. Entonces, si el médico que trata mi problema más grave no va a estar disponible, cómo hago?
Con todas estas dudas en la cabeza esperé los 15 días que me separaban de mi nueva consulta.
Era la tercera vez que lo veía y las dos anteriores no habían sido esperiencias placenteras.
El reclamo no se hizo esperar. En cuanto me preguntó cómo había estado le largué todo.
No me dio explicación alguna y yo no se la pedí. Sólo le conté los hechos y le dije que no estaba acostumbrada a ser tratada así. Que quiero tener una relación con mi médico que incluya no sólo la entrevista de control sino también la contención durante el tratamiento. Un tratamiento que dura 5 años, es decir que la relación con el médico durara más que muchos noviazgos. Debe ser buena si o si.
El se encargó de tranquilizarme, me dijo que ante cualquier duda lo llame directamente y me dio su celular.
Es increible como opera la mente. En ese momento senti que aunque no lo llamará nunca, el había entendido el reclamo y me había dado una línea directa. Y aunque él no me atendiera nunca, sabía que yo ya me había quedado tranquila. A él le quedó claro qué tipo de paciente era yo y a mi me quedó claro que a él la había queda claro.
Fue una especie de contrato. A partir de ahora yo lo elegía como médico y él como paciente. Estabamos del mismo lado.
Del control podemos decir que me encontró bien, en un mes había bajado no solo los 2 kg que me habia pedido sino también 1, 5 kg más.
Me recetó más tamoxifeno pero me aclaró que el que me daba la obra social era una copia, ni siquiera un genérico. Si, terrible, en la obra social que uno paga fortuna. Nada, me aclaró en la receta qué marca de tamoxifeno debían darme y me dijo que vuelva en 2 meses.
Tema oncólogo superado. Pero tiene que ser taaaan difícil?
Poniéndome al día 21 febrero 2010
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